¿Ola de calor permanente?

Fracking, shale gas, gas pizarra… Muchos nombres extraños para algo muy simple. Han descubierto enormes cantidades de combustible aprovechable diseminado por las profundidades de la tierra… Y ha empezado la carrera.

¿Y?
Pues dejando aparte el tema de si sabemos o no sabemos las consecuencias que tendrá agujerear y llenar de agua con aditivos las profundidades a gran escala, me temo que
– Se va a hacer muy deprisa. El primero (EE.UU.) va a vender mucho gas a precio alto por la escasez actual. Después todos querrán copiar la idea (ya queremos).Cuando todos produzcan mucho gas sobrará, y caerá el precio…
– Todos nos pasaremos al gas para la cocina, la calefacción, la ducha, y arrancarán los ciclos combinados de gas para hacer electricidad, y la electricidad bajará su precio, y los coches con motor de gas harán furor…Pero no corras a cambiarlo todo, todas las demás energías bajarán su precio “para ser competitivas”. Todo barato, barato.

¿Qué bueno, no? Pues al principio sí porque ya no habrá más “guerras del petróleo”, pero en realidad no tanto

porque se volverán antieconómicas las energías renovables (aún más de lo que ya sufrimos hoy en la factura de la luz): los molinos de viento, los paneles solares, el coche eléctrico no tendrá ninguna oportunidad. Tampoco se venderán los cacharros eficientes con su flamante etiqueta A+++, “que son más caros pero a la larga es mejor porque ahorras en consumo”. Si a día de hoy no está tan claro como debiera, con la energía superbarata ya me dirás. En definitiva, no podremos invertir en ahorro energético porque las cuentas no saldrán.

Sí, sí, ya sé, podemos comprarlos por un sentido del deber cívico, aunque sea más caro. Nosotros sí, pero los gestores de las empresas no, porque su deber es sacar el mayor beneficio posible para “el accionista”, aunque el accionista seas tú.

Total, que quemaremos enormes cantidades de gas muy barato, que emitirá enormes cantidades de CO2 al ambiente. Si ahora las emisiones de CO2 mundiales siguen subiendo a pesar de la escalada de precios, imagínate si encima fuera barato.

No sé si esto calentará la tierra o en realidad no, pero retrocederemos 50 años en la forma de relacionarnos con nuestro planeta anfitrión. Se acabó hablar de sostenibilidad, de no malgastar, de evitar el despilfarro, de pensar en las consecuencias antes de hacer las cosas. Y esto de pensar aplica para todo, no solo para la energía.
Los humanos somos así: si puede hacerse se hace, y si sale muy mal, pues damos marcha atrás.
Pero si hay o no hay posibilidades de dar marcha atrás lo sabremos después, cuando ya muy preocupados estudiemos el asunto en serio y nos hagamos las preguntas correctas.
Ahora que empezábamos a plantearnos si estamos fastidiando a nuestros tataranietos…

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